Construir en clave sostenible

Equilibrio territorial. Por un territorio cohesionado y conectado.

Tenía que ser en Extremadura

Por: Matxalen Acasuso Atutxa

Arquitecta y socia fundadora del colectivo reversAs

Sí, efectivamente tenía que ser Extremadura la tierra protagonista del encuentro que el Observatorio 2030 del CSCAE organizó, en colaboración con su Colegio de Arquitectos y Saint-Gobain, con el objetivo de poner sobre la mesa el desafío de la cohesión territorial, sostenible y conectada. Extremadura es perfecta por ser un territorio que contiene un extenso tramo de la frontera más larga entre dos países europeos, España y Portugal, y, a la vez, un déficit de infraestructuras que la conectan. Además, cuenta con un extenso territorio. Extremadura es la quinta comunidad más grande de España, siendo la decimotercera en población. Una población que envejece y que se encuentra repartida de manera muy dispersa en su territorio, en localidades de escala más bien rural, y que hace engordar la pirámide en su parte superior, porque, además, la comunidad pierde personas jóvenes. Sin embargo, este carácter natural, rural y especialmente cargado de patrimonio tanto material como inmaterial hace de Extremadura un territorio tremendamente atractivo y de gran potencial para el turismo. Activo, por un lado, y cultural para disfrutar con sentido y con los sentidos, por otro. Se recuerda el impacto, en este sentido, de los Pueblos de Colonización, numerosos en Extremadura.

 

La jornada celebrada en Cáceres dio muestras del trabajo que Extremadura está realizando para abordar estas cuestiones, con rigor y con resultados ejemplarizantes. Además, la audiencia pudo escuchar, al inicio del encuentro, el extraordinario enfoque que la arquitecta británica Carolyn Steel propone sobre el uso de los alimentos y su contexto (producción, extracción, adquisición, consumo y retirada) para abordar el diseño urbano y territorial. Tras ella, Antonio García Salas, coordinador de Sudoeste Ibérico en Red, compartió el trabajo de reivindicación que este tejido de agentes está manteniendo activo para conseguir un sistema de conexiones abierto de oportunidades para esta importante región. Y es que pensar en región, pensar en territorio, permite transformar la vida de las personas que lo habitan. Y así lo consiguen las Agendas Urbanas, que son instrumentos donde se plasma su hoja de ruta, tal y como explicó Manuel Herrero Sánchez, presidente de la Unión de Agrupaciones de Arquitectos Urbanistas del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España. Frente a planes generales o planes territoriales que conllevan una larga tramitación, las agendas se están reconociendo como herramientas ágiles para concentrar las estrategias necesarias. En el caso de Extremadura, además, Herrero destacó el alto nivel de participación ciudadana y, en especial, el del colectivo de personas mayores, “que ha contribuido al desarrollo socioeconómico de las zonas rurales extremeñas”. Precisamente en relación con esta cuestión, la jornada contó con la participación de Carlos Delgado Méndez, alcalde de Valverde de Burguillos, que relató la experiencia de la Agenda Urbana del municipio y que se caracteriza por tratarse de una localidad de 280 habitantes. El gran resultado obtenido en el proceso de elaboración del documento permite a este pequeño pueblo poner negro sobre blanco sus voluntades y necesidades, preparadas para ser abordadas.

Y es que la longevidad estuvo muy presente a lo largo de toda la jornada. La exposición de Pilar Solano Domínguez, gerente de Adesval (Asociación para el Desarrollo del Valle del Alagón), ayudó a reconocer que es posible trabajar a favor de un territorio cohesionado y sostenible, desde lo local también con las personas más mayores.


Posteriormente, Ignacio Chato Gonzalo compartió el trabajo realizado al frente del pionero Plan Estratégico para el Desarrollo Intergeneracional de Extremadura, una interesantísima herramienta disponible para abordar la sensación de desconexión que existe en nuestra sociedad y que ha identificado 10 áreas de oportunidad para la intergeneracionalidad y hasta 62 retos concretos. Este nuevo enfoque, aplicado de manera transversal a nuestras posiciones
y actuaciones, pretende transformar individual como
colectivamente, de manera forma integrada y sostenible.

Por su parte, Pilar Acosta Llera, vicepresidenta del Clúster del Turismo, trasladó la realidad del turismo en Extremadura. Mientras que algunas zonas de España sufren las consecuencias del turismo masivo y el poder del mercado turístico, la mirada sobre Extremadura permite observar otra cara del mismo sector. Un indudable motor y una clara oportunidad cuya gestión debe integrar el aprendizaje de aquellas zonas castigadas por el propio desarrollo de esta “industria”.

 
Como conclusión, Juan Antonio Ortiz Orueta, decano del Colegio anfitrión, expuso el admirable trabajo que desde la Dirección General de Arquitectura de la Junta de Extremadura y la propia corporación colegial se llevó a cabo poniendo el foco en los pueblos de colonización, dada su capacidad de vertebración del territorio. Esta estrategia contemplaba la realización de un inventario, la elaboración y activación de un plan de concienciación ciudadana sobre los valores de los pueblos por medio de la campaña “Un lugar de luz” de alto impacto, la inclusión de La Bazana dentro de las localizaciones del concurso EUROPAN 14 y la organización del Congreso Docomomo Ibérico, en Badajoz, bajo el lema “El fundamento social de la arquitectura; de lo vernáculo y lo Moderno, una síntesis cargada de oportunidades”. Ortiz Orueta manifestó firmemente que «perseguir un equilibro territorial efectivo compete a todos los estamentos de la sociedad para garantizar la igualdad de oportunidades y de servicios para
toda la ciudadanía, cuyo bienestar no puede depender del lugar en el que habiten. Es un compromiso ineludible en el cual los arquitectos y arquitectas nos encontramos concernidos, como especialistas en urbanismo y ordenación territorial».

 

Los tres ámbitos abordados durante la jornada -territorio, personas y cultura- son buena parte de las materias que ocupa a la asociación reversAs, pues surge con una clara misión de generar conocimiento, reflexión y posición sobre la premisa de que el territorio que habitamos es único y que, por lo tanto, hay que entenderlo y estudiarlo como un sistema interrelacionado que, por tratarse de un espacio físico colectivo y multifuncional, se debe prever, ordenar y modular de tal manera que las personas podamos vivir sin hacerlo a costa de otras, ni una parte del territorio sobre otra, ni unas generaciones sobre otras. Y así lo recoge el primero de los documentos firmados por reversAs y que formó parte de los textos científicos del vigésimo congreso de la Unión Internacional de Arquitectos celebrado en Copenhague en julio de 2023. Un manifiesto que construye un discurso alternativo a la creciente interiorización del discurso en referencia a la ciudad como única solución de futuro para el planeta y para las personas que lo habitamos. “Rompiendo el relato” amplía la escala de la mirada y aborda la habitabilidad del planeta desde una visión ecosistémica con el fin de garantizar el mañana a todas las personas y al propio planeta. Si aquel congreso llamaba a no dejar a nadie atrás, reversAs quiere sumar cada porción del territorio en ese llamamiento para no dejar ningún rincón fuera de la ecuación.

 

Cohesión territorial, personas y cultura son la base para la conciliación con el entorno, abandonando posicionamientos meramente extractivos de recursos entre rural y urbano, imponiendo una visión holística sobre él, siendo muy conscientes de su capacidad de carga, pues lo rural no es sólo soporte de las ciudades. Es fundamental articular la economía social, solidaria y el territorio, a través de la observación minuciosa de las complejas configuraciones locales vivas.
Cultura, personas y cohesión territorial son el fundamento para la conciliación entre ciudades y pueblos, pues reconocen la pluralidad de las otras miradas y sus necesidades y ayudan a dejar de promover ciudades como centros de consumo sin fin.

 

Personas, cohesión territorial y cultura son el sostén para la conciliación a escala humana en la medida en que fomenta el orgullo de pertenencia, la perspectiva intergeneracional y la transmisión del conocimiento, mientras las personas se cuidan unas a otras.

 

En suma, se trata de SOSTENER el ecosistema donde vivimos y que necesitamos para vivir desde una mirada feminista que es igualitaria, inclusiva y diversa, de sostenibilidad ambiental, de sostener vínculos, de sostener procesos de interacción en el territorio, pero también de sostener la identidad y las particularidades integrándolas en un todo, como organismo vivo necesitado de cuidados y de protección.

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